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Un lugar para conocer las verdades fundamentales de la fe católica

LOS MANDAMIENTOS

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

“Moisés convocó a todo Israel y les dijo: Escucha, Israel, los preceptos y las normas que yo pronuncio hoy a tus oídos. Apréndelos y cuida de ponerlos en práctica”  (Deuteronomio 5, 1)

 

Los Diez Mandamientos dados por Dios al Pueblo de Israel, por intermedio de Moisés, son un camino de vida, indican las condiciones de una existencia liberada de la esclavitud del pecado. Enuncian las exigencias del amor de Dios y del amor al prójimo.

Por expresar los deberes fundamentales del hombre con Dios y con el prójimo, los Diez Mandamientos revelan en su contenido primordial obligaciones graves. Son básicamente inmutables y universales , es decir, no cambian y obligan siempre y en todas partes. Están grabados por Dios en el corazón del hombre.

Con su vida y sus palabras, Jesús atestiguó el valor permanente de los Diez Mandamientos, y los llevó a su plenitud desarrollando todas sus exigencias. Este es el sentido de sus palabras: “Han oído que se dijo a sus antepasados… pues Yo les digo…” (cf. Mateo 5, 21-22; 33-34; 38-39; 43-44).

Los Diez Mandamientos se encierran en un único Mandamiento, la Caridad, el Amor, que a su vez se desdobla en dos: Amor a Dios por encima de todo y amor al prójimo como a nosotros mismos. “Maestro, ¿cuál es el Mandamiento mayor de la Ley? Jesús le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo..’” (Mateo 22, 36-39).

San Pablo nos dice en su Carta a los Romanos: “En efecto, lo de: No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás, y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud” (Romanos 13, 9-10).

Cumplir los mandamientos es el distintivo del verdadero seguidor de Jesús. San Juan nos dice en su Primera Carta: “Sabemos que hemos llegado a conocer a Cristo, si guardamos sus mandamientos. Quien dice: ‘Yo lo conozco’, y no guarda sus mandamientos, miente, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra posee el perfecto amor de Dios. En esto conocemos que estamos en El. Quien dice que está siempre en El debe andar de continuo como El anduvo” (1 Juan 2, 3-6).

 

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