ESTA ES NUESTRA FE

Un lugar para conocer las verdades fundamentales de la fe católica

LA LITURGIA: Tercera parte

 

LA LITURGIA:

CELEBRACIÓN DEL

MISTERIO PASCUAL

DE JESÚS

¿CUÁNDO SE CELEBRA?

La acción salvadora de Jesús tuvo lugar en el tiempo; es por eso que las celebraciones litúrgicas involucran también el tiempo como elemento fundamental del que es imposible prescindir.

EL TIEMPO LITÚRGICO

Desde que se constituyó como pueblo, bajo la guía de Moisés, Israel tuvo fiestas fijas a partir de la Pascua, para conmemorar las acciones maravillosas de Dios en su favor, para darle gracias por ellas, y para perpetuar su recuerdo y enseñar a las nuevas generaciones a conformar con ellas su conducta.

Actualmente, la Iglesia, heredera del pueblo de Dios, también celebra fiestas especiales que hacen presente nuevamente entre nosotros, el Misterio de Jesús, Misterio de Salvación. El eje de estas fiestas de la Iglesia es la Pascua del Señor, que es el centro de toda la historia humana. El Concilio Vaticano II nos dice respecto a esto: “La Santa Madre Iglesia considera que es su deber celebrar la obra de la salvación de su divino Esposo con un sagrado recuerdo, en días determinados a través del año. Cada semana, en el día que llamó “del Señor”, conmemora su resurrección, que una vez al año celebra también, junto con su santa pasión, en la máxima solemnidad de la Pascua. Además, en el círculo del año desarrolla todo el Misterio de Cristo… Al conmemorar así los misterios de la redención, abre la riqueza de las virtudes y de los méritos de su Señor, de modo que se los hace presentes en cierto modo, durante todo tiempo, a los fieles para que los alcancen y se llenen de la gracia y la salvación” (Sacrosanctum Concilium N. 102).

EL DÍA DEL SEÑOR

Desde la época de los apóstoles, la Iglesia celebra el domingo, el primer día de la semana, día de la resurrección de Jesús, como el “día del Señor”. El centro de la celebración del domingo, es la Eucaristía, porque en ella es donde la comunidad de los creyentes se encuentra con el Señor resucitado.

El Concilio Vaticano II nos dice: El domingo es el día por excelencia de la asamblea litúrgica, en el que los fieles “deben reunirse para, escuchando la Palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recordar la pasión, la resurrección y la gloria del Señor Jesús y dar gracias a Dios, que los hizo renacer a la esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos” (Sacrosanctum Concilium N. 106).El domingo es también el día del descanso del trabajo y del compartir con la familia, para comenzar la semana con nuevas fuerzas espirituales y físicas.

EL AÑO LITÚRGICO

El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único Misterio Pascual de Jesús. Comienza con el Tiempo de Adviento que prepara las fiestas de Navidad en las que celebramos el Misterio de la Encarnación de Jesús y el comienzo de nuestra salvación; continúa con la Cuaresma que prepara la celebración del Misterio Pascual; tiene su centro en el Triduo Pascual que rememora la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión gloriosas de Jesús; y se desarrolla en el Tiempo Pascual, que termina el día de Pentecostés, e ilumina con su luz al llamado Tiempo Ordinario durante el año, en el cual se reviven los distintos momentos de la vida y la predicación del Señor.

La Fiesta de la Pascua es llamada “fiesta de las fiestas”, “solemnidad de las solemnidades”, y es considerada como “un gran domingo”.

EL SANTORAL EN EL AÑO LITÚRGICO

Dentro del año litúrgico existen algunos días especiales, en los cuales la Iglesia venera con particular amor a María, uniéndola al Misterio Salvador de Jesús, y reconociéndola como luz y modelo para sí misma.

Igualmente, otros días la Iglesia hace memoria especial de algunos mártires y santos, quienes con su vida proclamaron el Misterio Pascual de Jesús, y los propone a los fieles como ejemplos para seguir e intercesores ante Dios.

¿DÓNDE SE CELEBRA?

En la Nueva Alianza, el culto que la Iglesia rinde a su Señor, no está ligado a un lugar exclusivo. Toda la tierra es santa y ha sido confiada por Dios a los hombres.

Cuando el ejercicio de la libertad religiosa no es impedido, los cristianos construimos edificios destinados a realizar este culto, los cuales reciben el nombre de iglesias. Las iglesias son llamadas también “casa de oración” y “casa de Dios”. El Concilio Vaticano II nos dice sobre ellas: “En la casa de oración se celebra y se reserva la Sagrada Eucaristía, se reúnen los fieles y se venera para ayuda y consuelo de los fieles la presencia del Hijo de Dios, nuestro Salvador, ofrecido por nosotros en el altar del sacrificio. Esta casa de oración debe ser hermosa y apropiada para la oración y para las celebraciones sagradas” (Presbyterorum Ordinis N.5).

En la iglesia se destacan como sitios de especial importancia: el Altar, el Tabernáculo o Sagrario, la Sede, el Ambón y la Pila Bautismal.

El Altar es el centro de la iglesia. En él se hace presente el Sacrificio de Jesús en la cruz, bajo las especies eucarísticas. El Tabernáculo o Sagrario es el lugar en el que se guarda el Santísimo. Debe estar en un sitio preferencial y tener gran seguridad. La Sede o Cátedra es el lugar desde el cual el Obispo o el Sacerdote, preside la primera parte de la Celebración Eucarística. El Ambón es el lugar desde donde se proclama la Palabra de Dios. La Pila Bautismal es el sitio especial para la celebración del Bautismo.

Toda la iglesia debe ser un espacio que invite al recogimiento y a la oración silenciosa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: