ESTA ES NUESTRA FE

Un lugar para conocer las verdades fundamentales de la fe católica

CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA

“Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas, que fijaste Tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de el te cuides?”               (Salmo 8, 4-5)

QUÉ NOS DICE LA FE SOBRE EL ORIGEN DEL UNIVERSO 

La Sagrada Escritura, Palabra de Dios a los hombres, comienza afirmando: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra” (Génesis 1, 1). Esta frase es para nosotros, una verdad de fe: Dios es el creador de todo cuanto existe, lo que vemos y lo que no vemos, lo material y lo espiritual.

El libro del Génesis, primer libro de la Biblia, nos narra, en un lenguaje simbólico, lleno de imágenes, esta acción creadora de Dios, que, llevado de su amor, quiso participar al universo y a los hombres, su propia existencia.

Dios es el principio de todo cuanto existe. Sin su intervención, nada de lo que vemos existiría. Este es el mensaje religioso que nos comunica la Sagrada Escritura, y que no contradice en nada las investigaciones de la ciencia, que se dedica más bien a examinar el desarrollo de la materia y de la vida, después de la intervención directa de Dios Creador.

EL MISTERIO DE LA CREACIÓN

Cómo procedió Dios en la obra de la creación, es un misterio escondido para la ciencia y para la fe. Lo importante es aceptar que Dios actuó en un primer momento, y que su acción creadora dio origen a una serie de procesos que desconocemos, pero que fueron dándose uno a uno, hasta llegar al momento actual, en el que la vida y la materia han recorrido un largo camino, y se encuentran en un estado avanzado de su crecimiento y desarrollo.

Cuando aceptamos la verdad de la creación, aceptamos también algunas otras verdades particulares que se derivan de ella, y que son importantes para nosotros hoy. Estas verdades son:

1. Dios creó el mundo y nos creó a nosotros, por un acto libre de su voluntad. Quiso participar a sus creaturas su ser, su bondad y su amor.

2. “Crear” significa “hacer de la nada”. Cuando Dios creó el mundo, no necesitó nada para hacerlo, y tampoco ayuda de nadie.

3. En la creación todo está rectamente ordenado y dispuesto, y todo es bueno, porque es fruto de la sabiduría de Dios.

4. Todo lo creado fue destinado por Dios mismo para el servicio de los hombres.

5. La creación entera, el cielo, la tierra, y los seres humanos, tenemos como misión fundamental, dar gloria a Dios, manifestando y comunicando su bondad, su bienaventuranza y su perfección.

6. Dios es infinitamente superior a sus obras, porque su grandeza y su poder no tienen límite, pero como Creador y Señor de todo cuanto existe, está en lo más íntimo de todas sus creaturas.

7. Todas las creaturas dependen, en una u otra forma, de Dios. Él las mantiene en su ser y las lleva a su término.

LA PROVIDENCIA DE DIOS

La fe en la creación alcanza su mayor profundidad y su sentido vital, cuando los hombres nos abrimos a la fe en la Providencia de Dios.

Dios creó el mundo y todo lo que vemos, en “estado de vía”, es decir, camino a la perfección de su propio ser. Llamamos Providencia de Dios, a la acción de Dios que conduce, de una manera misteriosa pero segura, a todas las creaturas, a esa perfección a la que son llamadas desde el principio.

La Providencia de Dios cuida de todo, desde las cosas más pequeñas, hasta los acontecimientos más grandes del mundo y de la historia.

Jesús nos pide un abandono filial en la Providencia del Padre, que conoce todas nuestras necesidades: “No anden preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer? ¿Qué vamos a beber? Ya sabe su Padre celestial que tienen necesidad de todo eso. Busquen primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se les darán por añadidura” (Mateo 6, 31-33).

La fe en la Providencia divina nos descubre, cada vez con mayor fuerza, la revelación del amor de Dios por nosotros.

LA PROVIDENCIA DE DIOS Y NUESTRA ACCIÓN HUMANA

Para la realización de sus designios de amor sobre el mundo, Dios se sirve de sus creaturas. Los seres humanos participamos en su Providencia con nuestra actividad libre y voluntaria. Dios actúa en nuestras obras.

Desde el principio del mundo Dios nos confió la responsabilidad de continuar su obra en la creación. Con nuestro trabajo honrado colaboramos con Dios en el desarrollo armónico de la creación, y conseguimos muchas cosas para nosotros y para los demás.

LA PROVIDENCIA DE DIOS Y EL PROBLEMA DEL MAL

Una de las grandes inquietudes de los seres humanos es la existencia del mal. Si Dios Padre Todopoderoso creó el mundo ordenado y bueno, ¿por qué existe el mal? La respuesta a esta pregunta es muy compleja. Todo el mensaje cristiano, es, en algún sentido, parte de esa respuesta. 

En términos generales podemos decir que Dios quiso, libremente, crear el mundo en “estado de vía”, hacia su perfección última, y en este camino de perfección es posible que con el bien físico exista también el mal físico, mientras la creación no haya alcanzado la perfección que busca.

Los seres humanos, por ser creaturas inteligentes y libres, debemos actuar siempre con libertad y movidos por el amor, empleando los bienes del mundo rectamente, para lo que fueron creados. Cuando no lo hacemos, damos lugar al mal moral.

Dios no es la causa del mal moral ni del mal físico. Solamente los permite, respetando la libertad de sus creaturas, y misteriosamente sabe sacar de los males, bienes.

 

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