EL LIBRO DE LOS LIBROS

LA BIBLIA,

EL LIBRO DE LOS LIBROS

Aunque la Biblia es un elemento fundamental para quienes nos llamamos cristianos y católicos, porque contiene la Palabra de Dios a los hombres y mujeres de todos los tiempos, podemos afirmar que es también para muchos de nosotros, una ilustre desconocida, porque a pesar de que sabemos el valor y la importancia que tiene, no nos decidimos a acercarnos a ella para leerla, estudiarla y meditarla. La Biblia no pasa de ser en muchos hogares católicos, un adorno más que se exhibe pero que no se toca. ¿Por qué?.

La Iglesia nos invita a todos a tener en nuestras casas la Biblia, y a leerla y meditarla con asiduidad, para crecer y profundizar nuestra fe, y para lograr que nuestra vida se asemeje cada vez más a nuestro modelo que es Jesús.

“La Palabra de Dios – nos dice el Concilio Vaticano II -  es apoyo y vigor de la Iglesia, fortaleza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual”. (Dei Verbum N. 21).

En la Biblia conocemos de manera directa el amor que Dios siente por la humanidad entera, y por cada uno de nosotros en particular, su voluntad de salvación, y el llamado que nos hace a vivir en su verdad y su amor. Además, la Biblia nos enseña las verdades centrales de nuestra fe cristiana, y nos cuestiona insistentemente sobre nuestro ser y nuestra vida.

El mensaje que nos comunica la Biblia es verdadero y apropiado para todas las culturas y para todos los tiempos. Y cuando nos acercamos a él con fe, nos guía y conduce a Dios, mostrándonos con claridad lo que debemos hacer y lo que debemos evitar.

Aunque han pasado muchos años desde que fue escrita, la Biblia no se desgasta con el tiempo, y por tanto, no pasa de moda. Será significativa ahora y siempre, si sabemos leerla e interpretarla en su propio contexto, y buscamos cómo aplicar su mensaje al momento presente.

Ahora bien. Cuando nos situamos frente a la Biblia, surgen en nosotros muchas y muy diversas preguntas. Intentemos responder algunas de ellas.

1.      ¿POR QUÉ DECIMOS QUE LA BIBLIA ES PALABRA DE DIOS?

Los católicos afimamos que la Biblia es Palabra de Dios, porque creemos que ella contiene la revelación de Dios, primero al pueblo de Israel, en los diversos acontecimientos y personajes de su historia; y más adelante al mundo entero, en la persona de Jesús, su Hijo encarnado, en quien se realiza la plenitud de esa revelación. La Carta a los Hebreos nos dice: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas, en los últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo…” (Hebreos 1, 1-2)

Esta revelación, este darse a conocer Dios a los hombres, fue consignado por escrito en diferentes épocas de la historia, y después de un largo proceso de estudio y reflexión ha llegado a nosotros tal y como la conocemos hoy.

2.      ¿EN QUÉ CONSISTE LA INSPIRACIÓN DIVINA  DE LA BIBLIA?

La Biblia es Palabra de Dios escrita por hombres y en lenguaje humano, entre los años 1250 antes de Cristo, y el año 100 después de Cristo.

Dios comunicó a la humanidad su voluntad de salvación por medio de personas concretas, miembros de un pueblo y una cultura determinados, que vivieron y transmitieron su mensaje. Por eso podemos decir que la Biblia tiene tres tipos de inspiración: inspiración para actuar según el deseo de Dios; inspiración para hablar en nombre de Dios; e inspiración para escribir lo que Dios quiere comunicar a los seres humanos de todos los tiempos.

Ya en la composición de los libros sagrados, Dios se valió de hombres elegidos que, usando sus propias facultades y sus propios talentos, obraron movidos por el Espíritu Santo, para “dejar por escrito todo y sólo lo que Dios quería”, como nos dice el Concilio Vaticano II.

El Espíritu Santo inspiró a cada autor o grupo de autores, para que comunicaran la revelación de Dios en la historia de Israel, consignando por escrito los acontecimientos de esta historia, y sus reflexiones sobre ellos. Esto no quiere decir, sin embargo, que les haya dictado su mensaje al pie de la letra, sino que cada uno escribió según el  contexto histórico-cultural en que vivió, usando su creatividad y los géneros literarios apropiados para dar el mensaje de Dios en el tiempo en el que vivió.

3.      ¿LA BIBLIA NOS DICE SIEMPRE Y EN TODO LA VERDAD?

Si cuando hablamos de verdad nos referimos a la verdad de Dios y de su mensaje de amor, tenemos que decir que, sin duda, la Biblia nos dice siempre y en todo la verdad. Pero si nos referimos a otros temas que tienen que ver más con la ciencia o con la historia como tales, tenemos que decir que la Biblia no es infalible en este sentido.

4.      ¿QUÉ SON LOS GÉNEROS LITERARIOS EN LA BIBLIA?

Los géneros literarios son las formas o maneras que los escritores emplean para expresar lo que quieren comunicar. Cada género literario tiene sus propias reglas, y corresponde al tiempo y a la cultura en la que  es usado.

La Biblia fue escrita en múltiples géneros literarios que debemos conocer para interpretar adecuadamente. Cuando no  consideramos los géneros literarios podemos cometer graves errores y  desvirtuar el sentido del texto sagrado. Esto ocurre, por ejemplo, cuando interpretamos un relato que transmite un mensaje religioso como si fuera un texto histórico, o cuando leemos una exhortación como si fuera un conjunto de leyes o normas.

Entre los muchos géneros literarios empleados en la Biblia podemos destacar: el género mítico, el género profético, el género evangélico, el género epistolar, el género apocalíptico, las parábolas, etc.

5.      ¿BASTA LA BIBLIA PARA FUNDAMENTAR LA FE?

Los católicos fundamentamos nuestra fe en tres fuentes: la Biblia, la Tradición, y el Magisterio de la Iglesia; todas ellas se relacionan entre sí.

La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por revelación del Espíritu Santo. Sola no es suficiente porque al interpretarla podemos caer en el error.

La Tradición tiene como fundamento la Palabra de Dios confiada a los apóstoles y transmitida por ellos a sus sucesores, quienes, guiados por el Espíritu Santo, la preservaron, la expusieron y la difundieron.

El Magisterio de la Iglesia lo ejercen los Obispos en unión con el Papa, y es el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, en nombre de Jesús.  

6.      ¿CUÁL ES EL CENTRO DE LA BIBLIA?

El centro de la Biblia es, sin duda, Jesús. Todo el Antiguo Testamento lo anuncia como el Salvador que Dios enviará a la humanidad, para restablecer su alianza con nosotros, rota por el pecado. Y todo el Nuevo Testamento lo proclama como el Hijo eterno de Dios, en quien se hacen realidad las profecías, y por medio de quien Dios restablece su pacto de amor con la humanidad entera.  

7.      ¿SON DIFERENTES LA BIBLIA CATÓLICA Y LA BIBLIA PROTESTANTE?

Sí son diferentes. La Biblia católica tiene 73 libros en total; 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento. La Biblia protestante tiene 66 libros; 39 en el Antiguo Testamento y 27 en el nuevo.

Esta diferencia se da porque los protestantes no aceptan como sagrados, algunos libros del AntiguoTestamento que fueron escritos originalmente en griego. Estos libros son: Baruc, Tobías, Judith, Sabiduría, Eclesiástico, Macabeos 1 y 2, gran parte del libro de Ester, y parte del libro de Daniel. La Iglesia Católica llama a estos libros “Deuterocanónicos”, que quiere decir “aprobados la segunda vez”, y los acepta como revelados, porque el Nuevo Testamento los cita, y porque los Apóstoles y los Padres de la Iglesia los reconocían como tales

Además, la Biblia protestante no tiene notas de pie de página como sí las tiene la Biblia católica, porque   ellos hacen uso de la libre interpretación, y nosotros, en cambio creemos que es importante sujetarnos a la interpretación de la Iglesia como tal.  

8.      ¿POR DÓNDE DEBEMOS COMENZAR A LEER LA BIBLIA?

No hay un orden establecido para leer la Biblia. Cada libro puede leerse independientemente. Sin embargo, lo mejor para nosotros es comenzar por el Nuevo Testamento, y en él, por los Evangelios, particularmente por el Evangelio de Marcos, que es el más corto, el primero que se escribió, y el más sencillo de todos.

9.      ¿CÓMO DEBEMOS LEER LA BIBLIA?

Hay muchos métodos para leer la Biblia y para estudiarla, pero lo fundamental al hacerlo es tener en cuenta:

  1. Hacerlo en actitud de oración. Con el corazón abierto y bien dispuesto para escuchar lo que Dios quiere comunicarnos, sobre sí mismo, sobre nosotros, y sobre los demás.
  2. Con los ojos puestos en Jesús, en quien están contenidas todas las Escrituras.
  3. Con los pies bien puestos sobre la tierra, porque Dios no nos habla sólo para el futuro, sino de manera especial para el presente, porque es en el presente donde realizamos nuestra vida y podemos transformar nuestro entorno.
  4. Con la cabeza, porque lo que nos dice la Biblia debe ser pensado largamente y guardado en la memoria, como referente de vida.
  5. Con el corazón, porque la Biblia es una Carta de amor. 

 10. ¿PARA QUÉ  NECESITAMOS LEER LA BIBLIA?

La Biblia merece ser leída por lo que es en sí misma. Y todos los católicos, sin  excepción, necesitamos leerla, porque es como nuestra hoja de ruta. En ella y por ella Dios se nos hace presente, nos revela su amor, y nos guía por el camino que conduce a él. Ningún otro libro puede enseñarnos lo que nos enseña la Biblia sobre Dios y sobre su mensaje de salvación.

Hagamos de la Biblia nuestro libro de cabecera.

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